Por más de 75 años, Alaska Airlines y su personal se han mantenido incondicionalmente firmes por un compromiso compartido de integridad, altruismo, iniciativa, profesionalismo y espíritu. Especialmente espíritu -un espíritu propio de Alaska, una aerolínea que comparte el nombre con la tierra donde nació- un lugar donde "es posible hacerlo" y "solidaridad con el prójimo" son hechos concretos de vida.
¿El resultado? Una larga lista de hitos en la historia de la aviación, además de incontables historias de individuos con un incesante interés por ayudar a otros -tanto en el ámbito de los negocios como en el apoyo a organizaciones que contribuyen a que nuestras comunidades sean mejores lugares donde vivir.
Como resultado del proceso, Alaska ha dejado de ser una pequeña aerolínea regional para convertirse en una de las de mayor prestigio en la nación. Transportando más de 17 millones de clientes al año, el sistema de rutas de Alaska conecta a más de 60 ciudades y tres países. La flota de Alaska Airlines con jets Boeing es una de las más jóvenes entre las aerolíneas de mayor importancia. Además, su reputación de brindar un excelente servicio constantemente le ha valido el reconocimiento como la mejor aerolínea de EE.UU, según las revistas Travel + Leisure y Condé Nast Traveler.
Los cimientos del éxito empezaron a construirse en el año 1932, cuando Mac McGee comenzó a volar su Stinson de tres asientos entre Anchorage y Bristol Bay, Alaska. Los recursos eran escasos, sin embargo, la perseverancia era la regla de oro -- Mac y su equipo a menudo trabajaban incansablemente largas jornadas, aún cuando faltaban varias semanas para que llegara el próximo cheque de pago.
Una fusión con Star Air Service en el año 1934, dió origen a la aerolínea más grande en Alaska. Tras varias fusiones posteriores, el nombre se fué cambiando un par de veces hasta que encontraron uno que dió resultado: Alaska Airlines.
Hacia fines de 1940, utilizando aeronaves excedentes de la milicia, Alaska expandió sus operaciones hacia los vuelos chárter, entre los que se pueden incluir las campañas Berlin Airlift en el año 1948 y Operation Magic Carpet, el servicio de transporte aéreo de miles de judíos originarios de Yemén, hacia Israel en el año 1949.
A finales de la década de 1960, Alaska fortaleció su base de operaciones fusionándose con las aerolíneas Alaska Coastal-Ellis y Córdova airlines, los legendarios cargueros del sudeste de Alaska propiedad de los pioneros de la aviación Shell Simmons, Bob Ellis y Mudhole Smith. El mundo de Alaska se extendía, por entonces, desde el sur de Fairbanks hacia Ketchikan y desde allí hacia Seattle. Y durante los momentos más fríos y tensos de la Guerra Fría, Alaska fué noticia, en numerosas oportunidades, por sus regulares vuelos chárter hacia la ex-Unión Soviética.
Cuando los empresarios de Fairbanks Ron Cosgrave y Bruce Kennedy abordaron la empresa en el año 1972, la aerolínea luchaba financieramente por seguir con vida. Sus acciones consistieron en establecer metas y unir nuevamente al personal. Se ganaron nuevamente la confianza de los acreedores y mejoraron el rendimiento de los servicios en calidad de tiempo. Un acierto que contribuyó a su obra fué la construcción de un Oleoducto que atravesaba Alaska; la suma de equipos, personal y suministros significó para Alaska una verdadera inyección en el brazo.
En el resultado económico, el servicio al cliente constituyó la clave en esta nueva era posicionando a la aerolínea en un récord casi sin precedentes en la industria: 19 años consecutivos de ganancia.
En el año 1979, la industria de las aerolíneas fué desregulada. Para muchos cargueros, esto significó el fin del camino. Para Alaska, fué un nuevo comienzo. La aerolínea se expandió metódicamente a lo largo de toda la Costa Oeste y en el año 1987 aunó esfuerzos con dos empresas igualmente comprometidas a brindar un servicio al cliente de excepcional calidad - Horizon Air y Jet America.
Al terminar la década del 80, Alaska había triplicado su tamaño. Su flota había crecido por cinco. Y el mapa de rutas incluía horarios de servicios hacia destinos como México y Rusia.
Algunas cosas nunca cambian. Alaska aún se diferencia por ofrecer un nivel superior de servicio al cliente. Al mismo tiempo, la aerolínea ha crecido a pasos agigantados. En 2001, pusieron la mira hacia el este con un nuevo servicio a Washington, D.C. y desde entonces no ha mirado hacia atrás, estableciéndose en otras ciudades importantes de la costa este y el medio oeste. Más recientemente, el esquimal sonriente se ha dirigido hacia el oeste por el Océano Pacífico con un nuevo servicio a Hawai.
Alaska también es pionera en innovaciones de tecnologías para los clientes, que hacen su viaje más fácil. Alaska fue la primera aerolínea en América del Norte que vendió boletos en línea y la primera en el mundo en permitir a los clientes hacer el check in e imprimir tarjetas de embarque a través de internet.
La aerolínea también ha abierto senderos en la tecnología de la navegación, lo cual le permiten volar por la niebla de Juneau, Alaska y el restringido espacio aéreo de Washington, D.C., con igual precisión. Y el nuevo aeropuerto de Alaska de diseño futurista permite a los clientes llegar de la acera a la aeronave en tiempo récord.
Cada vez que se escribe sobre historia de la aviación comercial, muchos se preguntan cómo una pequeña y desconocida aerolínea del interior de EE.UU ha podido seguir sobreviviendo y creciendo cuando los soberbios gigantes de antaño ya han desaparecido. Valor y determinación es parte de la respuesta. Pero antes que estas cualidades, están las personas. Su altruismo. Su iniciativa. Su integridad. Su profesionalismo. Y su espíritu - el espíritu único de La Tierra Grande donde nació esta aerolínea.