Las raices de Alaska Airlines se remontan la Gran Depresión y el trabajo duro y la inventiva de Mac McGee. Para Linious "Mac" McGee, el año 1932 marcó el comienzo de una nueva forma de vida y trabajo estable.
En busca de oportunidades durante la Gran Depresión, se embarcó en un buque hacia Alaska con la esperanza de una mejor época. Oriundo de Indiana se trasladó luego a Montana y trabajó posteriormente como minero, camionero, lavador de copas y comerciante de pieles.
Aunque fue recién en el año 1932 que encontró su llamado cuando lanzó una aerolínea que luego de varios años de ser la pionera en aviación, se convertiría en la aerolínea más grande y de mayor renombre de los EEUU: Alaska Airlines.
En su camino, trabajó con otros aventureros de la aviación, tales como Harvey Barnhill, Charlie Ruttan, Steve Mills y Oscar Winchell (fotografiado aquí en la casa de McGee en 1959), con el fin de cambiar totalmente el transporte en el territorio de Alaska. Superando grandes riesgos accidentes frecuentes, aterrizajes forzosos, climas horribles, aviones poco confiables, navegación primitiva y un territorio inmenso e implacable el avión, sus pilotos y mecánicos se convirtieron en la parte vital de la historia del estado.
McGee y Barnhill, viajante de renombre, se asociaron en 1931 para comprar un Stinson de tres asientos por $5,000 de una empresa de San Francisco que fue la sociedad matriz de United Airlines. Inicialmente se usó el avión para respaldar el negocio de venta de pieles de McGee.
Sin embargo en enero de 1932, McGee y Barnhill empezaron a promocionar su compañía en el Anchorage Daily Times como comerciante de pieles y también como aerolínea ofreciendo su servicio entre Anchorage y Bristol Bay. Esta sociedad se disolvió a fines de la primavera de 1932, al poco tiempo de haber comprado un segundo Stinson con un préstamo de banco. Barnhill se quedó con el avión más nuevo al cual se lo vendió a McGee a principios del invierno.
McGee luego contrató a Winchell, piloto experto en regiones inhóspitas. La oferta que le hizo fue inigualable le pagaría un porcentaje de 12 1/2 de ganancia neta del negocio que fuera capaz de producir con el avión de McGee, conviertiéndolo en vendedor comisionista. Con este proyecto McGee logró que a cualquier lugar que volaran sus aviones nunca fueran vacíos.
McGee era un conocido adicto al trabajo que corría o trotaba en todas partes. Trabajaba los siete días de la semana y exigía de sus empleados igual dedicación dentro de los límites razonables. Se decía que era tan honesto como los largos días de verano en Alaska.
McGee fue pionero en el concepto de tener una flota de aeronaves idénticas de tal manera que se pudieran intercambiar las partes. A pesar de su dedicación e innovación estuvo al borde de un desastre económico durante varios años. A veces no podía lograr su sueldo y con frecuencia sus pilotos tenían más dinero que él.
Mientras McGee luchaba para sobrevivir, la competencia aumentaba. Con una flota de biplanos, Ruttan, Mills y Jack Waterworth (todos aviadores de Seattle), fundaron el Star Air Service en abril de 1932 ayudados económicamente por un acaudalado de Alaska, ingeniero de minas llamado Earl Dunkle. El plan de ellos consistía en ofrecer instrucciones de vuelos y servicios de flete desde Anchorage.
Al igual que McGee, Star encontraba difícil mantenerse con sus propios medios. Los cursos de vuelo no eran los suficientemente rentables para cubrir los gastos entonces Ruttan se incorporó al departamento de bomberos de Anchorage donde podía dormir gratuitamente en una litera en la sala del departamento.
El 4 de julio de 1932, el único avión de Star se alquilaba por $100 para colabrorar con la celebración del Día de la Independencia. Sin embargo la pólvora mezcla que solía dejar la pista con humo negro explotó cuando el avión volaba sobre la multitud, dañando seriamente una de las alas del biplano. Poco después de este incidente, Star abandonó temporalmente el negocio cuando otro piloto chocó el avión durante un chárter. Ruttan, Mills y Waterworth consiguieron trabajo en la excavación de grava y durante las noches seguían trabajando en su avión. Cuando el mismo estuvo reparado un inversionista les prestó dinero para comprar un Curtiss Robin. Convirtiéndose de pronto en una aerolínea con dos aviones.
McGee, anhelando trabajar en algunos reclamos explotación minera que había abandonado, acordó vender McGee Airways y sus siete Stinson de color plateado y negro a Star por $50,000, formando de esta manera la aerolínea más grande de Alaska con 22 aeronaves. Sin embargo existía una condición importante: Si a McGee no se le pagaba puntualmente, retomaría el manejo de la aerolínea hasta conseguir el total de su dinero.
Como se esperaba, McGee volvió pronto a manejar el negocio. Él mismo se cobró el tres por ciento del total de la aerolínea y por el año 1936, el ingreso bruto de Star era de $190,000 anuales. Los pasajeros pagaban 20 por milla y el 35 por ciento de toda la carga transportada en el territorio se realizaba en avión.
La aviación se abrió a la Gran Tierra y obviamente tuvo su costo. Una cantidad considerable de pilotos perdieron la vida, inclusive Steve Mills quien murió en un accidente en 1936. Otros desaparecieron en medio de tormentas, los motores se congelaban durante el vuelo y los anillos y varillas de empuje se rompían. Las válvulas se consumían, se doblaban o eran succionadas en los motores. Las colas y alas se caían, el tren de aterrizaje se partía en dos. Las piezas de madera se pudrían. Las telas de la estructura se desgarraban. Las fuertes tormentas frecuentemente derribaban los aviones. Un ambiente inclemente tanto para los hombres como para sus máquinas.
Después de la muerte de Mills, McGee compró las acciones de Star de Waterworth y manejó el negocio hasta que sus intereses por la minería prevalecieron nuevamente. Cuando su sucesor, Kenny Neese, abandonó la aerolínea, McGee retorna nuevamente a la empresa como administrador. Expandió la compañía a través de la compra de la pujante Alaska Interior Airlines, una empresa de transporte fundada por el primer piloto de McGee Airways, Oscar Winchell.
Ruttan abandonó Star a fines de los 1930 cuando compró la licencia de distribución de petróleo y a fines de 1937, su frustración aumentó debido a la creciente presencia de los reguladores federales en los cielos de Alaska, McGee vendió la aerolínea a una corporación de inversionistas conducida por uno de sus antiguos pilotos, Don Goodman y los Strandbergs, una familia exitosa de mineros de Kuskokwim quienes cambiaron el nombre de Star Air Service por el de Star Air Lines. Cuando Goodman y los Strandbergs vendieron la aerolínea en 1942, el nombre pasó a ser Alaska Star Airlines. Y finalmente, en 1944, se denominó a esta compañía con su nombre actual Alaska Airlines.
Mac, mientras tanto, jamás volvió a dedicarse al negocio de la aerolínea, en cambio abrió una próspera licorería y con el tiempo regresó a la explotación de minerales en el área de Manley Hot Spring. Se retiró a la edad de 73 y luego se mudó a Vancouver, Washington, antes de establecerse en Reno, Nevada, donde murió a la edad de 91 en junio de 1988.