La empresa que en definitiva se convirtió en Alaska Airlines nació en el año 1932 cuando Linious "Mac" McGee pintó el nombre de "McGee Airways" sobre uno de los lados de su Stinson de tres pasajeros y empezó a volar desde Anchorage. En el año 1934, McGee se fusionó con Star Air Service, creando la aerolínea más grande de Alaska con una flota de 22 aviones. Volar por aquellos días no incluía cronograma alguno. Se volaba, por lo general, cuando el avión estaba llena, sea de pasajeros, pieles o alimentos. Los recursos eran escasos, pero la perseverancia era la regla del día. La empresa se expandió en el año 37 con la compra de Alaska Interior Airlines. A fines de ese mismo año, McGee vendió a Star a un grupo liderado por uno de sus antiguos pilotos, Don Goodman, quien bautizó al carguero con un nuevo nombre: Star Air Lines. En el año 1938 la creación de la Autoridad de Aeronáutica Civil para regular la actividad de las aerolíneas marcó el final de toda una era de precaria aviación.
La Autoridad Aeronáutica Civil le concedió a Star Air Lines la mayoría de las rutas que pretendía a excepción del codiciado recorrido entre Alaska/Seattle que fué concedido a Pan American. Star compró tres pequeños cargueros de Alaska en el año 1942, cambió su nombre por Alaska Star Airlines y posteriormente por Alaska Airlines en 1944. La empresa creció a pesar de la reducción de empleados durante la guerra, las disputas con la Junta de Aeronáutica Civil (CAB, según sus siglas en inglés) y problemas financieros que obligaron a los empleados a pagar el combustible con dinero de sus propios bolsillos. A fines de la década del 40, las operaciones chárter eclipsaron los servicios regulares, y Alaska se convirtió en el principal operador chárter en el mundo. Utilizando aviones excedentes de la milicia, sus vuelos se extendían a todas partes, transportando alimentos en la campaña "Berlin Airlift" y refugiados durante la fundación de Israel.
La aerolínea se expandió en el año 1950 con la compra de otros dos pequeños cargueros de Alaska. Por un mandato de la Junta de Aeronáutica Civil, el negocio de vuelos chárter a sitios remotos de la década del 40 llegó a su fin. Sin embargo, el sueño de Alaska se hizo realidad en el año 51, cuando recibió el derecho de los vuelos desde Anchorage y Fairbanks hacia Seattle y Portland. La Junta forzó un cambio administrativo de ahorro empresarial poco tiempo después. Como resultado, la posición financiera de Alaska mejoró, aunque todavía seguía siendo poco sólida, cuando Charlie Willis, un piloto condecorado en la Segunda Guerra Mundial, subió a bordo como presidente y director ejecutivo en el año 57. Todo un profesional innato del marketing, marcó el comienzo de la época más pintoresca en la historia de la empresa e introdujo las primeras escenas de películas de cine a bordo de aviones en los cielos de la nación.
Los inicios de la era de aviones jet en Alaska Airlines durante la década de los 1960, estuvieron acompañados por el crecimiento a pasos agigantados de la era del marketing. Las asistentes de vuelo vestían uniformes con el diseño de los Cosacos Rusos y del incipiente movimiento Gay de los 90. Los vuelos chárter volaban hacia Rusia y los anuncios de vuelo se comunicaban en rima.
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Alaska se convirtió en el primer carguero comercial en volar el Lockheed Hercules, transportando torres de perforación hacia North Slope, una rica región petrolera en Alaska y posteriormente hacia la selva de Ecuador. El Boeing 727, la aeronave de lujo de la empresa por 25 años, integró la flota a mediados de los 60. Alaska hizo su debut en el Sudeste de Alaska en Sitka en el año 67 y un año más tarde se fusionó con dos aerolíneas de larga trayectoria en el Sudeste, Alaska Coastal-Ellis y Cordova.
Alaska estuvo al borde de su colapso cuando la Junta ordenó un cambio administrativo en el año 1972. Un nuevo equipo, liderado por Ron Cosgrave, se puso al frente del timón. El barco tambaleante financieramente fué devuelto a una buena posición y se hicieron esfuerzos por mejorar el servicio al cliente, mejorando, fundamentalmente, el rendimiento en concepto de tiempos. En el año 73, la empresa obtuvo ganancias y, por primera vez en años, empezaban a haber signos de una estabilidad a largo plazo. Bruce Kennedy, un miembro clave en el equipo de Cosgrave, fué nombrado director ejecutivo en el 79, el mismo año en que los cielos de EE.UU fueron desregulados. Alaska fué uno de los tres cargueros que impulsaron la desregulación, conscientes que un crecimiento significativo sería imposible sin esta política. Por esos años, la aerolínea operaba en 10 ciudades de Alaska y en una - Seattle - de los 48 estados contiguos. Su flota ascendía a 10 unidades.
La expansión de Alaska a lo largo de la década de 1980 fué moderada aunque también bien planificada. Luego de iniciar el servicio de vuelos hacia Portland y San Francisco en el año 79, la expansión durante los siguientes cinco años llevó a Alaska hasta los aeropuertos de Southern California, Oakland, San José, Spokane, Boise, Phoenix y Tucson además de un relanzamiento del servicio en Nome y Kotzebue. Los ingresos y ganancias crecieron. La aerolínea Alaska Air Group se constituyó como grupo económico en el 85 y un año después adquirió a las empresas Horizon Air y Jet America Airlines. Como una forma de reforzar la estructura de sus rutas de norte a sur y complementar las temporadas de viajes hacia Alaska, la aerolínea lanzó el servicio hacia México en 1988. El crecimiento ha sido asombroso en ese país.
Con el creciente éxito de los cargueros de bajo costo y tarifa baja, la industria de las aerolíneas sufrió un cambio radical durante los 90. Racionalizando su estructura de costos y aumentando el aprovechamiento de aeronaves, Alaska Airlines se reorganizó en forma más rápida e integral que cualquier otro carguero –sin descuidar en todo momento una ventaja competitiva en relación al servicio de atención al cliente. El nuevo lema, "Por el mismo precio, usted, simplemente, obtiene más," hizo eco entre los clientes. Con el complemento de una presencia sin igual en la Costa Oeste, la receta sumó mayores ganancias y un récord en el transporte de pasajeros.
Esta década ha visto a Alaska Airlines extender sus alas por los 48 Estados Contiguos hacia Boston, Chicago, Dallas, Denver, Miami, Newark, Orlando y Washington, D.C. La aerolínea también ha cruzado el Pacífico con el tan anunciado servicio a las islas de Hawai y agregó más destinos en México. La transición a una amplia flota de Boeings 737 significa mayores ahorros de combustible y eficiencia y respeto por el medioambiente. Sin importar cómo o dónde seguirá creciendo Alaska Airlines, siempre mantendrá su compromiso de otorgar un servicio afectuoso y genuino al cliente.